EL IDEARIO
Forman este libro una serie de ideas de Martí sobre
diversos temas de su interés. La palabra idea se usa aquí con su verdadero
significado, como convicciones, creencias o juicios; y el término Ideario,
también en su más pura acepción, como repertorio de ellas. De esta manera los 315
pensamientos que se reúnen ahora vienen a ser parte del equipo de nociones básicas y
proposiciones que empleó Martí para entender la vida y para resolver los conflictos que
origina la existencia.
En siete secciones se ha ordenado el material de esta obra, de acuerdo con sus temas, y
llevan los siguientes títulos:
La Patria y el Exilio
Normas de Conducta y Valores del Espíritu
La Riqueza y la Justicia Social
El Gobierno y la Política
La Libertad
Las Bellas Artes
Miscelánea de Juicios, Creencias y Opiniones
En un Indice, al final del Ideario, se da el origen de los pasajes escogidos,
además de la necesaria información que le ha de facilitar al lector su consulta en los
escritos de donde provienen.
Sale este libro en el año del centenario de la muerte de Martí. No han de faltar por
ese motivo todo tipo de actos y homenajes. Tan ricas facetas tuvo su genio y su vida que
no es difícil el elogio; y tanto prestigio se ha acumulado en el hombre de acción y el
hombre de pensamiento que, junto a sus honrados admiradores, ya hacen legión los pícaros
que desde hace un siglo han acudido a él para justificar crímenes y abusos falsificando
su doctrina. Tampoco se le escapó a Martí esa forma de hipocresía; dijo: "Honrar
en el nombre lo que en la esencia se abomina y combate, es como apretar en amistad un
hombre al pecho y clavarle un puñal en el costado." Este Ideario, que de su
palabra va nutrido, quiere servirle de escudo, y se une humilde al esfuerzo de cuantos
luchan por rescatarlo de toda apostasía.
Deuda tiene esta colección de pensamientos con los empeños similares que la han
precedido, en particular con José Martí: Thoughts/Pensamientos; A Bilingual Anthology
(1980) y de su segunda edición (1985), publicadas por la Unión de Cubanos en el Exilio,
de Nueva York. Mucho deben también las páginas que siguen, en su preparación, a la
vigilancia y al cuidado del profesor Gustavo J. Godoy, y no menos a la ayuda paciente y
eficaz de Mina, mi mujer. |