LA PATRIA
Y EL EXILIO
1. Patria es eso, equidad, respeto a todas las
opiniones y consuelo al triste.
2. La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo
ni capellanía de nadie.
3. Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines,
fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas.
4. Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de
cerca, y en que nos tocó nacer.
5. Honrar a la patria es una manera de pelear por ella, así como hacer algo que
la deshonre es pelear contra ella.
6. La patria no es de nadie: y si es de alguien, será, y esto sólo en
espíritu, de quien la sirva con mayor desprendimiento e inteligencia.
7. Que la patria es la casa de todos, y todos deben tener voz en ella; que la
patria no es granjería, ni se debe vivir de ella, como el gusano del árbol, sino
dársele entero, como se da un padre a su hijo; que la patria no es ira, que excluya para
siempre a los que pequen, ni barrio, donde caben los que vivan fuera de él, sino
corazón, donde caben todos.
8. Al servicio de la patria se sale desnudo, a que el viento se lleve las
carnes, y las fieras se beban el hueso, y no quede de la inmolación voluntaria más que
la luz que guía y alienta a sus propios asesinos. La patria no es comodín, que se abre y
cierra a nuestra voluntad; ni la república es un nuevo modo de mantener sobre el pavés,
a buena cama y mesa, a los perezosos y soberbios que, en la ruindad de su egoísmo, se
creen carga natural y señores ineludibles de su pueblo inferior.
9. Cada cual se ha de poner, en la obra del mundo, a lo que tiene más cerca, no
porque lo suyo sea, por ser suyo, superior a lo ajeno, y más fino o virtuoso, sino porque
el influjo del hombre se ejerce mejor, y más naturalmente, en aquello que conoce, y de
donde le viene inmediata pena o gusto: y ese repartimiento de la labor humana, y no más,
es el verdadero e inexpugnable concepto de la patria.
10. Cuando la patria aspira, sólo es posible aspirar para ella. Los hombres
secundarios, que son aquéllos en quienes el apetito del bienestar ahoga los gritos del
corazón del mundo y las demandas mismas de la conciencia, pueden vivir alegres, como
vasos de fango repintado, en medio de la deshonra y la verguënza humanas.
11. Quien desee patria segura, que la conquiste. Quien no la conquiste, viva a
látigo y destierro, oteado como las fieras, echado de un país a otro, encubriendo con la
sonrisa limosnera, ante el desdén de los hombres libres, la muerte del alma.
12. Hay algo de buque en toda casa en tierra extranjera. Dura aquella sensación
de indefinible disgusto. Se siente oscilar la tierra, y vacilar sobre ella nuestros pies.
A veces, se sujeta uno de las paredes, y por donde otros van firmes, camina uno
tambaleando. El espíritu está fuera de equilibrio.
13. Envejece como una nuez, quien vive lejos de su patria. Prospera y se
hermosea quien de buena fe y con utilidad vive en el servicio constante de ella.
14. Arbusto solitario es el alma del hijo enamorado de la patria que lejos de su
amada sufre sin consuelo: manera de morirse es ésta de vivir alejado de la patria.
15. La soledad del destierro... es la ocasión en que enseña el hombre el valer
propio, cuando se le van, con el suelo nativo, los puntales y las andaderas.
16. Disfraz abominable y losa fúnebre son las sonrisas y los pensamientos
cuando se vive sin patria, o se ve en garras enemigas un pedazo de ella: un vapor de
embriaguez perturba el juicio, sujeta la palabra, apaga el verso, y todo lo que produce
entonces la mente nacional es deforme y vacío, a no ser lo que expresa el anhelo de las
almas. ¿Quién siente mejor la ausencia de un bien que el que lo ha poseído y lo pierde?
17. El hombre, fuera de su patria, es como un árbol en la mar.
18. El mérito y la viabilidad de un pueblo, se miden por el entusiasmo de la
libertad en las horas en que por paga única se recibe de ella la angustia y el martirio:
el destierro, que es sangre y ceniza; la pena de la casa, que va donde van las olas; y la
vergüenza de la vida inútil, sin sosiego ni base para poner su parte de faena y cimiento
en la humanidad.
19. ¡Qué soberano espíritu de clemencia se entra con las lecciones del
destierro, por el corazón, en el cual caben todos los habitantes de la tierra propia! El
sentimiento de la patria se acrisola, y en el crisol se quedan como inútiles, para no dar
salida más que a lo que tiene de vivífico y puro, todas esas rencillas, odiosillos,
reparos de nacimiento, cosas de hombres de poco estado y mentes de baja naturaleza, de que
los que se sirven malamente del patriotismo abusan, pero que no caben en el corazón de
los patriotas verdaderos: esto se aprende, y una indignación fecunda, y una
determinación febril y ciega de arrollar todo lo que merme la persona humana.
20. ¡Fuera de la patria, si piedras negras se reciben de ella, de las piedras
negras parece que sale luz de astro!
21. Visitar la casa del opresor es sancionar la opresión.... Mientras un pueblo
no tenga conquistados sus derechos, el hijo suyo que pisa en son de fiesta la casa de los
que se lo conculcan, es enemigo de su pueblo. |