NOTAS
1
El
presente trabajo fue leído en la Unión de Cubanos en el Exilio al
celebrarse una velada conmemorativa del centenario de la muerte de José
Morales Lemus. Pocos días después (21 de junio de 1970) fue publicado
con notas al pie en el periódico El
Tiempo, de Nueva York,
cuando lo dirigía el distinguido cubano Agustín Tamargo, quien escribió
en la presentación del mismo: “Los cubanos de hoy luchan por la
libertad de su patria son vencidos muchas veces por el desaliento. La
indiferencia los cerca, el triunfo aparece lejano. El egoísmo de los
grandes poderes imperiales juega con lo que para ellos es sagrado: la
soberanía de Cuba. Pero esos males no son de hoy, han existido siempre.
En este documentado trabajo de Carlos Ripoll se analiza una de las
figuras del pasado cubano que más luchó contra ellos: José Morales
Lemus, Delegado de la Revolución Cubana ante el gobierno de los Estados
Unidos, de cuya muerte se conmemora en estos días el Centenario”.
En ese mismo año de 1970 este escrito se publicó,
en Edición fuera de
Comercio", por la Unión de Cubanos en el Exilio, con una
reproducción facsimilar del libro de Enrique Piñeyro, Morales
Lemus y la revolución de Cuba. Estudio Histórico
(Nueva York, 1871) y
la Bibliografía que al final de estas notas aquí se reproduce.
2
Se
le han atribuido gestiones en Washington tan tempranas como el 11 de
enero de 1869, y una carta desde Nueva York del 20 de ese mes (Herminio
Portell Vilá, Historia de Cuba en
sus relaciones con los Estados Unidos y España [La Habana, 1939],
II, 242 y 547), datos que discrepan con la participación de Morales
Lemus en las “Reuniones celebradas en casa del marqués de Campo
Florido los días 13 y 18 de enero de 1869” (según un documento
suscrito el 1 de febrero de ese año que se encuentra en la Biblioteca
Nacional de Cuba; qv infra la
Bibliografía) y la fecha dada por Enrique Piñeyro, Morales Lemus y la
revolución de Cuba (1870), como la de su abandono de la Isla el 30 de
enero.
3
Palabras
del 6 de septiembre, 1869, cit., La
cuestión de Cuba y la política americana a la luz del sentido común: "...There
is Cuba—poor struggling Cuba. I want you to stand by the Cubans. Cuba
must be free. Her tyrannical enemy must be crushed. Cuba must not only
be free, but all her sister islands. This Republic is responsible for
that. I am passing away, but you must look after this..."
4
La
mediación de los EE. UU. entre España y Cuba nunca tuvo lugar: el 28
de septiembre, 1869, por recomendación del Ministro de Ultramar Becerra
y del General Prim, el enviado especial de Washington, Daniel Edgar
Sickles retiró los oficios de este país. La fracasada gestión del
Gral. Sickles consistía sólo en lograr la aceptación española de las
siguientes bases para negociaciones que deberían celebrarse en la
capital norteamericana: "1.
The independence of Cuba is to be acknowledged by Spain. 2. Cuba is to
pay Spain a sum, within a time and in a manner to be agreed upon by
them, as an equivalent for the entire and definite relinquishment by
Spain of all her rights in that island including the public property of
every description. If Cuba should not be able to pay the whole sum at
once in cash, the future payments, by installments, are to be adequately
secured by a pledge of the export and import customs duties under an
arrangement to be agreed upon for their collection, in trust, for the
purpose of securing both the principal and interest of those
installments until their final discharge. 3. The abolition of slavery in
the Island of Cuba. 4. An armistice pending the negotiations for the
settlement above referred to": carta del secretario Fish al Gral.
Sickles, 29 de junio, 1869, Correspondence
Relating to the Progress of the Revolution in Cuba Transmitted to the
Senate in Obedience to a Resolution (Washington, D. C.: Government
Printing Office, 1869), pág.
15. La suma a la que se refería el documento no había de exceder los
100 millones de dólares, de acuerdo con otro firmado por Morales Lemus,
el 25 de junio, aunque España —Prim— aspiraba a 150 millones,
"indemnización que incluía a Cuba y Puerto Rico
(State Departnient Archives: Special Agents, XXIV, carta del Sr.
Forbes al Sr. Fish, 20 de julio, 1869). Más tarde Sickles cotizaría,
"unofficially", otra
cantidad, 125 millones, en exceso de la aprobada por Morales Lemus el 25
de junio (v, Correspondence, telegrama de Sickles a Fish, 1 de agosto, 1869).
La actitud de Morales Lemus frente a la mediación, y sus reservas por
el compromiso que representaba con los Estados Unidos, se reflejan en la
carta que escribió a Antonio Zambrana el 7 de Diciembre de 1869, cuyo
original hemos leído en la Real Academia de la Historia, en Madrid;
dice allí: "Si bien acepté la mediación cuando se propuso, nunca
he pedido, abiertamente lo que en sentido recto y en lenguaje diplomático
se llama mediación. He estado pidiendo en la vía extraoficial, única que
se me ha otorgado, el reconocimiento de la independencia o de los
derechos de beligerancia, mas no la mediación.
1- Porque no había términos
hábiles para que de mí partiera esa pretensión. 2-
Porque, el pedir mediación, durante una guerra, es siempre un signo
de debilidad en el que la solicita, y esa manifestación nos habría
perjudicado. 3- Porque,
cuando no se me admitía ninguna comunicación oficial, no había
posibilidad de que se aceptara una de tal carácter. 4- Porque la
solicitud de mediación, principalmente
de una entidad débil a otra muy poderosa, lleva en sí cierta especie
de compromiso a seguir las inspiraciones del mediador; y cuando este
mediador, que tiene. interés en el asunto y puede formar planes a la
manera que no estén en consonancia con los del que pide la mediación,
ésta puede ser peligrosa".
5
Esta
información aparece tratada en un artículo que se titula
"Sainete para llorar o Tragedia para reír, qv
infra, en la Bibliografía.
6
Véanse
las instrucciones de Fish a Sickles del 29 de junio de 1869 (Correspondence,
pág. 16) y la carta de Fish al ministro español en Washington, López
Roberts, del 17 de abril de 1869 (Correspondence,
págs. 79-81).
7
Al
publicar Enrique Piñeyro la segunda edición de su biografía de
Morales Lemus, ya se habían dado a conocer (1896) la proclama de Grant
y las comunicaciones a Fish que prueban el doble juego de aquellos
gobernantes.
8
El
autor de esta proposición fue el Gral. Nathaniel P. Banks, quien debía
presentarla el día 14 de junio. Tan eficaz resultó el mensaje del
presidente que el New York Times pudo
decir aún antes de la votación: "The great, Cuban debate ended
today [15 de junio] in the defeat of Gen. Banks and his adherents.
Though the final vote is not yet taken the result is assured and the
action of the House will sustain the position of the President": New
York Times, 16 de junio de 1870, pág. 1.
9
La
mayoría de las acusaciones y argumentos contra la causa cubana se
encuentra en las cartas del ministro López Roberts al Secretario Fish
del 5 de abril y del 18 de septiembre de 1869, y en la traducción por
Sickles de las palabras del general Prim, incluidas en su comunicación
de agosto 20: cfr. Correspondence,
págs. 14-16, 27-28, 67-70 con el mensaje de Grant.
10
Traducimos del mensaje publicado en el New
York Times el 14 de junio, 1870, pág. 1.
11
Los
restos de Morales Lemus y los de su esposa, María del Rosario Portero,
fueron trasladados en agosto de 1881 a la tumba de Green-Wood Cemetery,
donde descansan ahora (Lot 21523, Sec. C and E). Transcribimos el
certificado de defunción de Morales Lemus, que nunca se ha reproducido,
pues contiene algunos datos de interés: 1.- Name of the Deceased, José
Morales Lemus. 2.- Age, 62 years, 1 month, 20 days. Color, White. 3.-
Married. 4.- Occupation, Minister and Agent Cuban Republic. 5.-
Birthplace, Cuba. 6.- How long resident in this city [Brooklyn], one
year. 7.- Father’s birthplace, Canary Island. 8.- Mother’s
birthplace, Canary Island. 9.- Place of Death, No. 369 Bedford Ave., 21
Ward. 10.- I hereby certify, that I last saw him on the 28 day of June,
1870; that he died on the 28 day of June, 1870; and that the cause of
his death was, first, enterite chronique, time from attack till death,
one year; second, anemie. Place of Burial, Green-Wood Cemetery; Date,
July the first. Felix Giralt, M. D."
12
Véanse
como ejemplo la acusación de Cirilo Villaverde, en su informe a Céspedes,
de que Morales Lemus había usurpado su cargo en la Junta (La revolución cubana vista desde Nueva York [Nueva York, 1869]), y
la carta de Carlos del Castillo, también a Céspedes, del 17 de
septiembre de 1869, reproducida en Justo Zaragoza, Las
Insurrecciones en Cuba (Madrid, 1873), II, 798-806. Tan perjudicial
a la causa cubana fueron estas acusaciones que por un escrito de José
Valdés Fauli y Carlos Sedano, criticando a la Junta, la prensa española
de La Habana les dedicó grandes elogios y un voluntario un soneto; v La Revolución; Cuba y Puerto Rico (Nueva York) 19 de mayo de
1869.
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